Pequeños cuentos misóginos



Faltan cuatro días para la publicación de los diarios de Patricia Highsmith en el Sello Anagrama. Y puede parecer extraño que alguien que se gana la vida haciendo libros y escribiendo sobre ellos desee esto… ¡ えぇえんえん! Contraindicadas para los asaseados letores que desean fumigar el mundo de incorrección, las notas de la grande del suspense harán a más de uno buscar un pulverizador de agua ventita. La reescritura bienintencionada del mundo hace lo contrario de lo que predica. Eso no es lo suficientemente feminista; aquello es maltrato 動物。 aquí huele a racismo. Se exalta unasexualidad supuestamente libre atenazada por la norma («no es no», «sí es sí») y que acaba colocándole hojitas de parra morales a todo, hasta a los juguetes. Las mujeres que Highsmith coleccionó en aquel volumen ‘Pequeños cuentos misóginos’ serían prohibidas por el Ministerio de Igualdad y canceladas por heteropatriarcales. Un bestiario de carmín y prozac que hoy no sentaría nada bien, porque lapulpa de la escritura de Patricia Highsmith es el mal. Sus personajes son afectivamente contrahechos y capaces de una Crudadad que acaricia lo macabro. No caben en el mundo del ‘Black lives matter’ または el ‘Hermana, yo sí te creo’. いいえロスハビタラコンパシオン。 Desde los dos desconocidos que se encuentran a bordo de un tren: Bruno, el que desea matar a su padre, y Guy, un ambicioso campeón de tenis que quiere asesinar a su mujer, y que acaban por intercambiarse los crímenes, hasta Tom Ripley, un tímido joven neoyorquino quien, tras acceder a la petición que le hace un multimillonario para que convenza a su hijo de regresar al hogar, experimenta una profunda transformación sostenida en crímenes y asesinatos. Los elementos esenciales de su universo novelístico se desgranan en la maldad despojada de cualquier redención. Graham Greene no pudo explicarlo mejor: «El mundo de Highsmith carece de desenlacesmores, nada tieene en común con el de sus pares: Hammet y Chandler». Sus 探偵は、息子の monstruos de la Crudadad como el teniente norteamericano Corby en ‘El cuchillo’ を主張し、多くの distintos de los románticos y desillusionados inspectigadores canónicos を探します。 Lo mismo que ocurre con los inspectigadores de Patricia Highsmith pasa con sus personajes femeninos, que ella construye a partir de una serie de topicos mostrencos: la perfeccionista, la ñoña, la paridora, la perfecta señorita, la loca… Lo hace sin redimirlas 、含む restregándolas contra sus propias miserias. En un mundo con tablillas, poseído por el síndrome del change.org y al que todo se le añade quinoa con moraleja incluida, la mirada de esta mujer deja en carne viva al parque de bolas de una cultura que no quiere ofender a nadie. Justo por eso: no pierda de vista sus diarios.

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